Injuria contra el cliente y la administración de justicia – Buelvas & Melo Abogados Asociados

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Alcance de la injuria contra el cliente como falta contra el respeto debido a la administración de justicia y a las autoridades administrativas. - Buelvas & Melo Abogados Asociados

Alcance de la injuria contra el cliente como falta contra el respeto debido a la administración de justicia y a las autoridades administrativas.

La relación abogado cliente marcada por la confianza y cercanía entre ambos sujetos debe darse en el marco estrictamente profesional, lo que no obsta para que comportamientos como el aquí examinado, en otros contextos y bajo una mayor riqueza probatoria, permitan evidenciar la eventual comisión de una falta contra el respeto debido a la administración de justicia y a las autoridades administrativas como la prevista en el artículo 32 de la Ley 1123 de 2007, o cualquier otra falta disciplinaria prevista para los profesionales del derecho.

Es cierto que los abogados tienen la obligación de cumplir con el deber profesional previsto en el numeral 7.° del artículo 28 de la Ley 1123 de 2007, que les exige:

«[O]bservar y exigir mesura, seriedad, ponderación y respeto en sus relaciones con los servidores públicos, colaboradores y auxiliares de la justicia, la contraparte, abogados y demás personas que intervengan en los asuntos de su profesión»;

No obstante, también es cierto ese deber se conjuga con la falta de que trata el artículo 32 del mismo estatuto (Ley 1123 de 2007. Artículo 32. Artículo 32. Constituyen faltas contra el respeto debido a la administración de justicia y a las autoridades administrativas:  Injuriar o acusar temerariamente a los servidores públicos, abogados y demás personas que intervengan en los asuntos profesionales, sin perjuicio del derecho de reprochar o denunciar, por los medios pertinentes, los delitos o las faltas cometidas por dichas personas.)

 

Por ese motivo, para atribuir responsabilidad al sujeto investigado por la comisión de la citada falta en lo que hace referencia al verbo rector «injuriar», debe demostrarse un animus injuriandi, el cual esta corporación ha precisado así (Comisión Nacional de Disciplina Judicial, sentencia del 2 de noviembre de 2022, radicado nro. 110011102000 2018 00886 01, M.P. Mauricio Fernando Rodríguez Tamayo.)

[…] En lo que corresponde al verbo «injuriar», esta misma Corporación, en otra de sus decisiones y con apoyo en lo sostenido por la Corte Constitucional , ha dicho que es absolutamente indispensable acreditar el animus injuriandi, esto es, que se demuestre de forma indefectible que las expresiones desobligantes afecten la honra de la persona a quien se imputan, y se evidencie la conciencia de quien hace la imputación, de que el hecho atribuido tiene la capacidad de dañar o menoscabar la honra».

En estos términos, pese a que la conducta del disciplinable puede calificarse como descortés, infortunada y reprochable puesto que no es moralmente tolerable que un abogado pretenda aprovechar la relación profesional para establecer un vínculo sentimental con su cliente, ello no supone que en el caso concreto se advierta un animus injuriandi en cabeza del abogado.

Comisión Nacional de Disciplina Judicial. Rad. 05001110200020190137801. M. P. Mauricio Fernando Rodríguez Tamayo.




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