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El Constreñimiento Ilegal. - Buelvas & Melo Abogados Asociados

El Constreñimiento Ilegal.

Magistrado Ponente GERSON CHAVERRA CASTRO.

AP442-2023.

Radicación No. 61277

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El artículo 182 del Código Penal tipifica el delito de constreñimiento ilegal, así:

«El que, fuera de los casos especialmente previstos como delito, constriña a otro a hacer, tolerar u omitir alguna cosa, incurrirá en prisión…».

La Corte ha dicho que constreñir es «obligar, compeler o forzar a alguien para que haga algo. Es ejercitar con violencia o amenazas presión sobre una persona alterando el proceso de formación de su voluntad, sin eliminarla, determinándola a hacer u omitir una acción distinta a la que hubiese realizado en condiciones diversas» (CSJ SP7830-2017, Rad. 46165; CSJ SP14623-2014, Rad. 34282; CSJ SP621-2018, Rad. 51482).

Entonces, el constreñimiento tiene lugar por el uso de medios coactivos que subyuguen el consentimiento del sujeto pasivo, o con el uso de amenazas que intimiden a alguien con el anuncio de la provocación de un daño o mal futuro, que, en todo caso, no deba soportar (CSJ AP911-2019, Rad. 53159).

Así ha sido decantado la Corte:

“El constreñimiento ilegal aplicado sobre una persona con el propósito de obtener provecho ilícito para sí o para un tercero, exige ese propósito definido, con capacidad de doblegar la voluntad de quien lo padece, hasta llevarlo a tolerar u omitir aquello que para el sujeto activo se traduce en un provecho, a condición de que ese provecho o utilidad sea de estirpe distinta a la económica; puesto que la consagración de esta conducta punible protege esencialmente la autonomía personal, según la ubicación de este tipo en el Código Penal. La norma sustancial que consagra el constreñimiento ilegal contempla la acción a constreñir, esto es, de obligar o compeler al sujeto pasivo por cualquier medio que esté al alcance del autor, cuyo propósito consistirá en alcanzar un provecho ilícito para sí o para un tercero”(CSJ SP, 25 may. 2005, rad. 17666).

Así mismo este ilícito se clasifica como un delito:

  • De mera conducta, debido a que no requiere un resultado.
  • De lesión, por cuanto exige el menoscabo efectivo de los bienes jurídicos tutelados, en este caso, la libre autodeterminación del sujeto.
  • De tipo subsidiario, en cuanto solo será reprimido con la consecuencia punitiva fijada para él en la ley, siempre que la conducta no constituya delito sancionado con pena mayor.
  • De ejecución instantánea, esto es, que, en principio, se inicia, realiza y consuma en una acción que abarca un solo momento y ocurre en un único lugar.

Ahora, esta última característica, no impide que se acuda al concepto de unidad de acción o unidad de conducta, que remite a la realización de comportamientos con un «dolo unitario, no renovado, con un planteamiento único que implica la unidad de resolución y de propósito criminal, es decir, un dolo global o de conjunto como consecuencia de la unidad de intención…» (CSJ AP, 20 feb. 2008, rad. 28880).

 

Sobre esta noción, ha explicado la Sala: «Al respecto se debe indicar que la causalidad como ejercicio para explicar los comportamientos humanos, concibió la acción como una transformación del mundo exterior perceptible sensorialmente. Bajo esa idea, hoy superada, cada acto se consideraba desde el punto de vista naturalístico como una conducta autónoma que se valoraba independientemente. En ese giro, la unidad de acción de varios actos que conforman una sola conducta era vista como una ficción y no como realidad. La unidad de designio, muy afín con el concepto de finalidad, permitió modular esa corriente, abriendo espacio a conceptos como el de unidad de acción, según el cual, varios actos ideados y ejecutados con el mismo propósito bajo la identidad de tipo penal, conforman una única conducta penal; y al contrario, un solo acto puede implicar la lesión de varios bienes jurídicos e involucrar la comisión de varios delitos. Eso demuestra que la expresión óntica de la conducta es un elemento, pero no el único ni el definitivo, para definir cuándo se está frente a una sola conducta y cuándo frente a varios comportamientos típicos. En esta línea, aceptada la idea que el concepto de unidad de acción es un criterio valorativo, la reflexión gira en torno a los elementos que lo configuran. Según ese punto de partida, la unidad de acción requiere de (i) Un componente subjetivo identificable por la finalidad, (ii) el despliegue de pluralidad de comportamientos de acción u omisión y (iii) la identidad del tipo penal afectado con los tales actos, lo cual supone un enjuiciamiento normativo social jurídico en razón de los tipos penales. (SP del 25 de enero de 2017, rad. 47.586 y SP del 8 febrero de 2017, rad. 46.893).

En este lenguaje con claro acento valorativo, se ha indicado también como presupuesto de la unidad de acción, que la infracción del bien jurídico mediante la múltiple repetición del tipo penal, experimente solo un aumento cuantitativo (injusto unitario) y que el hecho descanse sobre una situación motivacional unitaria (culpabilidad unitaria)14» (CSJ SP049-2021, Rad. 54646).

Figura a la cual la Corte, ha acudido en algunas ocasiones, para sancionar un único injusto a partir del contexto fáctico dilucidado, de modo que, a pesar de que se pueden identificar multiplicidad de actos, si se verifica que todos ellos se desarrollaron en una relación inescindible bajo un único propósito se tendrá una única conducta a reprobar, así, por ejemplo, ha ocurrido en casos de delitos de prevaricato por acción (SP20073-2017, 41198), enriquecimiento ilícito (CSJ SP, 27 Sep. 2012, Rad. 37322) y violencia intrafamiliar (CSJ SP3274-2020, Rad. 50587).




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