El principio de favorabilidad en delitos continuados. – Buelvas & Melo Abogados Asociados

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El principio de favorabilidad en delitos continuados. - Buelvas & Melo Abogados Asociados

El principio de favorabilidad en delitos continuados.

El defensor alegó la violación de la garantía consagrada en el artículo 29 de la Carta Política, porque en relación con el delito de peculado por apropiación se ha debido disminuir la pena en una cuarta parte, como reconocimiento de la circunstancia de atenuación punitiva por el reintegro parcial de lo apropiado, de acuerdo con lo dispuesto en el original artículo 401 de la Ley 599 de 2000, aplicable a este asunto por virtud del principio de favorabilidad.

Como el recurrente parte de una equivocación vinculada a su particular comprensión del principio de favorabilidad, sin distinción respecto de cierta clase de delitos, es importante recordar, en primer lugar, en qué consiste el delito continuado.

Sobre el particular, para lo que ahora interesa, esta Corporación ha precisado: … El delito continuado presupone la unidad de conducta, en el sentido final y normativo o jurídico penal, aunque desde el punto de vista físico o natural puedan individualizarse varios movimientos que a su vez parezcan coincidir repetidas veces con la misma descripción típica. … En ese orden de ideas, se está frente a un evento de delito continuado cuando el autor en desarrollo de un plan preconcebido, con la misma proyección final de la conducta, realiza varias acciones u omisiones que afectan un bien jurídico que admite graduación, que de analizarse separadamente podrían adecuarse típicamente como la reiteración del mismo precepto penal, o comportaría la incursión en uno de semejante estructura (vgr.: hurto, hurto calificado, hurto agravado); y tal comportamiento produce consecuencias sobre uno o varios sujetos pasivos.

Según lo decantado por la jurisprudencia, la ejecución continuada del comportamiento complica la aplicación del principio de favorabilidad por el tránsito de leyes, bajo la consideración de que es la vigente al momento de realización del último acto la que se aplica al punible valorado en su totalidad, con independencia de que otra establezca un tratamiento sustantivo más benigno para el momento de iniciarse la acción ilegal (Cfr. CSJ SP 7 Sept 2006. Rad. 23790, CSJ SP 23 Sept 2008. Rad. 24184; CSJ SP 20 Nov 2013. Rad. 42364; CSJ SP 2 Abr 2011. Rad. 36227, entre muchas otras.)

Esto tiene una razón de ser muy puntual: aplicar la ley vigente al momento de iniciarse la acción permitiría que otros segmentos de la conducta se ejecuten con posterioridad bajo la vigencia de una nueva norma que trata con mayor severidad la conducta, con el conocimiento de que existe una sanción más grave, pero con el convencimiento de que serán penados con menor severidad, lo cual afecta negativamente el principio de prevención general de la pena. En términos similares la Sala ha explicado esta situación frente a la comisión de delitos permanentes, cuya solución es perfectamente aplicable a la que aquí se analiza, indicando que en estos casos se “descarta el conflicto de leyes en el tiempo y, por tanto, la aplicación del principio de favorabilidad (CSJ SP, 22 de mayo de 2013, radicado 35691).

Corte Suprema de Justicia.  SP287-2022(55914). M. P. Luis Antonio Hernández Barbosa.




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