Apropiación Indebida de Fotos y Derecho a la Intimidad – Buelvas & Melo Abogados Asociados

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Apropiación Indebida de Fotos Intimas y Derechos a la Intimidad - Buelvas & Melo Abogados Asociados

Apropiación Indebida de Fotos Intimas y Derechos a la Intimidad

¿Es el Enojo Una Excusa para la Publicación de Imágenes Íntimas de un Tercero?

En el presente caso, la accionada accedió al teléfono móvil de su pareja sentimental, valga decir, si este acceso fue consentido o no consentido, lo cierto es que al reenviar a su propia cuenta de WhatsApp las fotografías íntimas de la actora, que no estaban destinadas a ella, irrumpió en la esfera íntima de aquella. Este reenvío es, en realidad, una apropiación indebida de las fotografías íntimas de la promotora de esta acción tutelar, que afecta sus derechos a la intimidad y a la propia imagen. Aunque en la acción de tutela no se cuestiona esta apropiación, la Sala considera que ella implica un desconocimiento a la propia imagen[1], intimidad[2], honra y dignidad humana como derechos fundamentales, pues se trata de fotografías íntimas de una persona, relacionadas con sus actividades y prácticas sexuales, de las cuales se apropia un tercero, sin que hubiera consentimiento para ello.

La Corte enfatizó así mismo, que el enojo o la contrariedad que puede generar en una persona que tiene una relación de pareja con otra encontrar fotografías íntimas de una tercera persona en un teléfono móvil, comprensible en términos emotivos y humanos, no autoriza a esa persona para proceder, por sí y ante sí, a apropiarse de dichas fotografías, ni mucho menos a publicarlas o exponerlas.

Ahora bien, de cara a la valoración de la afectación de la esfera intima o expectativa de privacidad de la accionante, la Corte establece que de conformidad con lo advertido en la Sentencia T-574 de 2017, en este caso debe emplearse la noción amplia de expectativa de privacidad [3].

La actora, al decidir libremente enviar unas fotografías íntimas a una persona, por medio de la aplicación WhatsApp, se expuso al riesgo de que una tercera persona, como ocurrió en este caso, se apropiara indebidamente de las mismas. La Sala considera necesario reiterar que el enviar un mensaje, sea de texto, sea de imágenes o sea de video, hace que su contenido salga de la esfera de control de su emisor y pueda llegar a ser conocido por su destinatario, que es lo esperable, y por terceras personas, sea de manera justificada, como ocurriría, por ejemplo, con las autoridades, cuando hay una orden judicial que así lo permite, o sea de manera injustificada, como ha ocurrido en este caso.

En efecto, estos derechos se habían vulnerado con la apropiación indebida de las fotografías, que son datos sensibles, y así el mensaje estuviese protegido por un cifrado de extremo a extremo y sólo hubiera sido remitido a la actora, la accionada no tenía derecho a usar dichas fotografías, para enviárselas a cualquier otra persona, incluso a aquella que aparece en ellas. El que las fotografías íntimas no llegasen al conocimiento de terceros, al menos en el contexto de la conducta que ahora se analiza, no hace que la conducta de enviarlas resulte inane de cara a la garantía de los derechos fundamentales de la actora.

El exhibir fotografías íntimas de otra persona, de las cuales alguien se ha apropiado indebidamente, es una conducta que tiene la capacidad de afectar, de manera evidente y manifiesta, varios derechos fundamentales de la persona que aparece en las fotografías. La imagen, al contener los rasgos y características externas que conforman la fisionomía de una persona, es un dato que la identifica, más que otros signos externos, en su concreta individualidad. Esta identificación es mayor cuando se trata de imágenes íntimas, en las cuales la persona aparece sin ropa o con ropa interior. Por ello, el exhibir a terceros este tipo de imágenes, sin consentimiento de la persona y como resultado de una apropiación indebida de ellas, puede llegar no sólo a tener consecuencias jurídicas, como la de vulnerar los antedichos derechos fundamentales, sino que también puede afectar la salud mental de la persona a la que se exhibe.

Corte Constitucional, Sentencia T-339 de 28 de septiembre de 2022.

[1] Para el presente caso la corte recuerda las sentencias de tutela T-090 de 1996 y T-471 de 1999, donde se define el derecho a la propia imagen, como aquel en donde :“La imagen o representación externa del sujeto tiene su asiento necesario en la persona de la cual emana y, por tanto, su injusta apropiación, publicación, exposición, reproducción y comercialización, afecta lo que en estricto rigor constituye un derecho o bien personalísimo.”

[2] Con relación a la intimidad la corte hace uso de lo ya consignado en las sentencias T-050 de 2016 y T-413 de 2017, donde l estudiar el derecho fundamental a la intimidad, destacó que ni el Estado ni terceras personas pueden intervenir de manera injustificada y arbitraria en dicho ámbito, dentro del cual están las prácticas sexuales (este último aspecto estudiado de fondo en la sentencia T-841 de 2011). Por tanto, lo que haga una persona en su vida íntima no puede ser examinado o sometido a escrutinio por el empleador o contratante y, en consecuencia, no puede afectar la relación laboral o contractual.

[3] La noción de expectativa de privacidad se toma de la Sentencia C-881 de 2014, la cual debe de entenderse en los siguientes términos. La expectativa de privacidad, así como su alcance, debe definirse tomando en consideración, entre otros factores, los siguientes:

  • El carácter más o menos abierto del sistema de mensajería bajo el cual se desarrolla la conversación;
  • Los integrantes y fines del grupo virtual;
  • La clase de información de la que se trate y si se encuentra o no protegida por regímenes especiales como aquel previsto, por ejemplo, en la Ley 1581 de 2012;
  • La existencia de reglas o pautas que hayan fijado límites a la circulación de las expresiones o informaciones contenidas en el espacio virtual; y
  • La vigencia de obligaciones legales o contractuales de confidencialidad como las que pueden establecerse en contratos de trabajo o en los reglamentos internos de trabajo

 Así, por ejemplo, la posibilidad de oponerse a la circulación de las informaciones o mensajes será mayor cuando

  • Se produce en un espacio virtual con medidas especiales de protección frente a la injerencia o conocimiento de terceros;
  • Se remiten a un grupo conformado por un número reducido de personas vinculadas por un propósito relevante solo para ellas; y
  • Pueden calificarse como privadas o reservadas. La expectativa de privacidad se incrementa, además, si
  • Los participantes han previsto una advertencia específica para impedir la divulgación de los contenidos de la conversación virtual.

 




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