✅ Aspectos claves del homicidio culposo en accidente de tránsito. – Buelvas & Melo Abogados Asociados

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La estructura típica del delito de homicidio culposo. - Buelvas & Melo Abogados Asociados

La estructura típica del delito de homicidio culposo.

Es importante saber que causar la muerte a una persona en un accidente de tránsito puede configurar el delito de homicidio culposo.

En esta oportunidad, de un lado, la condena impuesta al acusado se soportó en el incremento del riesgo jurídicamente permitido por el implicado; de otro lado, se pretendía revocar dicha condena, sosteniendo el recurrente que la conducta imprudente de la víctima fue una autopuesta en peligro al cruzar la calle cuando la luz roja del semáforo peatonal estaba encendida.

¿Tiene alguna inquietud acerca del delito de Homicidio Culposo? En Buelvas y Melo Abogados le podemos ayudar presionando aquí.

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Para describir la estructura típica de este delito, es necesario establecer su tipicidad objetiva y subjetiva. Dentro del primer componente, se evalúan los siguientes elementos: i) el sujeto activo; ii) el objeto material del acto; iii) la acción típica; iv) el resultado; y v) la relación de causalidad y la imputación objetiva del resultado[1]. Por su parte, en el segundo componente se encuentra la culpa en la realización de la conducta.

Dentro de la tipicidad objetiva, en primer lugar, se tiene que el sujeto activo es singular indeterminado. En segundo lugar, el objeto material delito hace referencia al ser humano, en quien recae el resultado. El tercer elemento es la acción típica de matar o causar la muerte. En cuarto lugar, el punible de homicidio culposo es un delito de resultado y de conducta instantánea, el cual se consuma en el momento en que la persona o sujeto pasivo muere.

En quinto lugar, se verifica la relación de causalidad consistente en el vínculo existente entre dos fenómenos distintos (la acción típica y el resultado), en donde el segundo debe su existencia al primero. Además, esta Corte ha sostenido que la acción que es causal para el daño es aquella que fue más relevante para la producción del resultado, sin que se identifique necesariamente como la más próxima al mismo[2]. Por lo tanto, debe verificarse la existencia de un nexo de causalidad entre la acción del sujeto activo y la muerte de la víctima.

Sin embargo, no es suficiente verificar únicamente la relación de causalidad, puesto que se requiere también imputar objetivamente el resultado, lo cual implica confirmar si la acción del autor ha creado o incrementado un peligro jurídicamente desaprobado para el objeto material y si ese riesgo se ha realizado en el resultado típico[3].

Ahora bien, en pacífica y reiterada jurisprudencia, esta Sala ha señalado que una circunstancia que exime de la imputación jurídica u objetiva es el denominado principio de confianza, en virtud del cual el hombre normal espera que los demás actúen de acuerdo con los mandatos legales que les corresponde observar.

En términos de la propia Corte:

“(…) el principio de confianza legítima tiene lugar cuando quien realiza el riesgo tolerado conforme a las reglas propias de la actividad correspondiente puede esperar que quienes intervienen en esa misma actividad también observen los reglamentos, por eso no se le puede imputar un resultado antijurídico cuando ha interferido un tercero que desatendió la norma de cuidado que le era exigible, o si a pesar de no atenderla esta desatención no fue determinante en tal producto, sino por la injerencia, dolosa o culposa, de un tercero.” [4] 

En consecuencia, en materia de delitos culposos, la concurrencia infractora de un tercero (incluyendo también a la propia víctima) puede excluir la atribución del resultado al agente cuando se constituya en fuente exclusiva de su realización[5].

 Así, por ejemplo, en la sentencia SP1720-2019 del 15 de mayo de 2019 dentro del radicado 49748, se analizó un caso ocurrido en la zona de cargue del aeropuerto el Dorado de Bogotá, en donde el procesado conduciendo en reversa un montacargas para trasladar un elemento que le quitaba visibilidad, atropelló a otro empleado del lugar, el cual cruzaba imprudentemente por un sendero no peatonal y tenía conocimiento de que el vehículo se desplazaría por ese sector. Como consecuencia del atropellamiento el afectado resultó lesionado.

En esa ocasión, se determinó que las lesiones sufridas por la víctima no obedecieron a la acción del procesado, sino que el accidente fue causado por el paso imprudente del afectado por la zona del incidente.

Finalmente, respecto a la tipicidad subjetiva, se encuentra que el delito de homicidio culposo requiere que el resultado típico sea producto de la infracción al deber objetivo de cuidado y que el agente haya debido haberlo previsto por ser previsible, o habiéndolo previsto, haya confiado en haber podido evitarlo, conforme al artículo 23 del Código Penal.

Corte Suprema de Justicia. SP150-2023, radicado 58859. M. P. Myriam Ávila Roldán.

 

[1] Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia del 9 de mayo de 2007. Radicado 27014.

[2] Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia del 11 de noviembre de 2013. Radicado 40207. Esta fórmula es semejante a la adoptada en la doctrina penal como “condicio sine qua non”. Jescheck, Hans y Wigend, Thomas. Tratado de Derecho Penal. Parte General. Granada, España: Comares, 2014, pág. 304. 

[3] Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia SP933-2020 del 20 de mayo de 2020. Radicado 54909. Esta postura coincide con la doctrina especializada en la materia expuesta por ejemplo en Jescheck, Hans y Wigend, Thomas. Tratado de Derecho Penal. Parte General. Granada, España: Comares, 2014, pág. 307. 

[4] Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia SP1720-2019 del 15 de mayo de 2019. Radicado 49748. Reiterando las sentencias del 12 de agosto de 2009. Radicado 32053, del 16 de octubre de 2013. Radicado. 39023 y SP 22 del 22 de junio de 2016. Radicado 42930.

[5] Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia SP196-2021 del 3 de febrero de 2021. Radicado 48768. 




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