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SOBRE EL CONTENIDO DE LA CULPABILIDAD. (PRINCIPIO DE CULPABILIDAD, CULPABILIDAD COMO CATEGORÍA DOGMÁTICA, DELIMITACIÓN CONCEPTUAL DE CULPABILIDAD EN SENTIDO MATERIAL). - Buelvas & Melo Abogados Asociados

SOBRE EL CONTENIDO DE LA CULPABILIDAD. (PRINCIPIO DE CULPABILIDAD, CULPABILIDAD COMO CATEGORÍA DOGMÁTICA, DELIMITACIÓN CONCEPTUAL DE CULPABILIDAD EN SENTIDO MATERIAL).

Magistrado Ponente: JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA

SP2649-2022

Radicación No. 54044

Como quedará dicho con más detalle, la culpabilidad, en tanto categoría integrante del delito, comprende «un reproche… contra quien, teniendo a mano la alternativa de lo jurídico-socialmente adecuado, opta libremente por lo que no lo es» (CSJ SP, 9 sep. 2020, rad. 54497).

Es, pues, la censura ético-jurídica que explica la respuesta penal a un injusto típico, en tanto significa que su realización fue una decisión libre de quien podía haber asumido un comportamiento lícito.

No actúa con culpabilidad quien realiza el injusto, no como consecuencia de una decisión autónoma adoptada en ejercicio de su albedrío, sino por razón de una fuerza externa que trunca su capacidad de decisión (la coacción ajena, el miedo insuperable o el estado de necesidad exculpante), ora porque creyó equivocadamente que su conducta era lícita, en cuyo caso su proceder, aunque libre y voluntario, no conlleva una elección por lo que se sabe contrario a derecho.

Esas circunstancias (la coacción ajena, el miedo insuperable y el error no vencible de prohibición), en tanto suponen la anulación del albedrío – entendido como la elección consciente y voluntaria de lo ilícito y la desestimación de lo lícito - truncan de manera definitiva el reproche sobre el autor e impiden, por consecuencia, la materialización del delito. Suponen que quien ha realizado un injusto en tales condiciones no puede ser penado porque – se reitera – su conducta no ha sido el producto de la decisión autónoma de actuar contra el orden jurídico, sino de una influencia externa que ha determinado su proceder o de una equivocación que no podía razonablemente corregir.

Pero la culpabilidad también tiene un rendimiento allende la estructuración del delito, específicamente, en el ámbito de la dosificación de la pena: «el grado de culpabilidad es el que señala el límite máximo de la pena» (ROXIN, Claus. Culpabilidad y prevención en derecho penal. Ed. B.de F. (Buenos Aires, 2019), p. 39.), de manera que «toda pena impuesta en el caso concreto tiene que ser adecuada a la culpabilidad»( WESSELS, BEULKE y SATZGER. Derecho penal, parte general. Ed. Instituto Pacífico (Lima, 2018), p. 270).

En palabras de la sala, «obran con diferentes grados de culpabilidad quien roba para alimentarse y quien lo hace para satisfacer la ambición, y uno y otro injusto conllevan, por tanto, grados de desvalor personal diverso» (CSJ SP, 9 sep. 2020, rad. 54497); por ende, una y otra conducta deben recibir respuesta punitiva distinta, aun cuando el injusto típico sea el mismo en ambos casos.

Justamente por lo anterior, la ley reconoce que una persona puede cometer una conducta típica y antijurídica bajo el influjo de circunstancias que, aunque no anulan del todo el albedrío, lo disminuyen, enervan o reducen y suscitan un reproche punitivo de menor intensidad, como también que puede realizarla en condiciones que, en cambio, ameritan uno de mayor intensidad porque denotan un mayor desprecio por el comportamiento jurídico exigible.

Ejemplo de lo primero lo son circunstancias de menor punibilidad como las de «obrar en estado de emoción (o) pasión excusables , o de temor intenso», «obrar por motivos nobles o altruistas», «la influencia de apremiantes circunstancias personales o familiares en la ejecución de la conducta punible» previstas en el artículo 55 del Código Penal, así como, desde luego, el disminuyente de marginalidad, ignorancia o pobreza extremas de que trata el artículo 56 ibidem.

Manifestaciones de lo segundo, a su vez, son circunstancias de mayor punibilidad como «la posición distinguida que el sentenciado ocupe en la sociedad», «ejecutar la conducta punible por motivo abyecto» y la que se configura cuando «el procesado, dentro de los sesenta (60) meses anteriores a la comisión· de la conducta punible, haya sido condenado mediante sentencia en firme por delito doloso».

Nótese que en tales eventos el menor o mayor reproche efectuado sobre el comportamiento del agente no deviene del desvalor del acto, su nocividad o peligrosidad para el interés tutelado, sino del contexto – personal, social, económico, familiar – en el cual aquél tomó la decisión de comportarse antijurídicamente.

Desde luego, la función de la culpabilidad como categoría delimitadora de la pena no debe comprenderse en lógica retributiva sino preventiva: «El pensamiento… de que la “esencia” o el “sentido” de la pena radicaría… en la retribución… es de naturaleza irracional y no es compatible ni con un concepto de culpabilidad libre de metafísica, ni tampoco en absoluto con el derecho penal de un moderno estado democrático, pues éste no puede tener otra tarea que preservar una pacífica vida común… … si hacemos depender la pena, según su motivo y medida, de la culpabilidad del autor, esto solamente sirve para delimitar el poder estatal de intervención en la persecución de fines preventivos (ROXIN, Claus. “El principio de culpabilidad y sus cambios”. En La teoría del delito en la discusión actual. Ed. Grijley (Lima, 2007), ps. 303 y 304.)

En esa misma línea, la Corte Constitucional tiene sentado que «sólo son compatibles con los derechos humanos la ejecución de las penas que tiende a la resocialización del condenado, esto es, a su incorporación a la sociedad como sujeto capaz de respetar la ley penal» (Sentencia C – 233 de 2016) , esto es, a la materialización de la prevención especial positiva.

De ahí que la culpabilidad en relación con la cuantificación de la pena no se valora para medir el castigo que “merece” el responsable del delito, sino para discernir cuánto tratamiento penitenciario necesita a efectos de que, en lo subsiguiente, se determine por las normas y elija comportamientos ajustados a derecho.

También en la fase judicial de la dosificación de la pena la culpabilidad cumple la función delimitadora que viene examinándose. De acuerdo con el artículo 61 del Código Penal, el juez, una vez fijados los marcos legales en que debe fijarla, lo hará ponderando, entre otras, «la necesidad de pena»; necesidad que, conforme lo recién expuesto, sólo puede comprenderse en lógica de prevención especial positiva y debe fundarse entonces, justamente, en el entendimiento y ponderación de las circunstancias de todo orden en las cuales el condenado optó por el comportamiento antijurídico, pues de ello dependerá el tratamiento penitenciario requerido


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